Cuando los vulcanólogos pronostican que las AFORTUNADAS tendrán más hermanas pero Lanzarote y Fuerteventura desaparecerán bajo el mar

Por Ferran Martínez-Aira

Los vulcanólogos pronostican que las OCHO AFORTUNADAS (El Hierro, La Gomera, La Palma, La Graciosa, Lanzarote, Fuerteventura, Tenerife y Gran Canaria) tendrán otras hermanas en un futuro. Las islas Canarias están sobre la placa continental africana, que ‘flota’ sobre el manto terrestre en dirección este a una velocidad similar a la que crecen las uñas. Hace unos 20 millones de años, la placa comenzó a pasar sobre el ‘punto caliente’, que inyectó magma y comenzó a crear las primeras islas: Fuerteventura y Lanzarote. La Palma y el Hierro son las islas más jóvenes, con apenas 1,8 y 1,2 millones de años de edad respectivamente. El punto caliente está aún bajo ellas y por eso tienen volcanes activos que las hacen crecer en extensión y superficie.

Los vulcanólogos creen que en estos momentos la manga de magma está debajo de La Palma. En 2011 creó un volcán submarino en la isla de El Hierro que estuvo a punto de llegar a la superficie. Es así como nacieron todas las islas, que son en realidad enormes volcanes. Desde el fondo del mar, La Palma mide unos 6.500 metros de alto, casi tanto como la mayor cima de los Andes. Del mismo modo, las islas más viejas, Fuerteventura y Lanzarote, están desapareciendo por la erosión y acabarán sumergidas.

Una de las mayores preguntas sobre la erupción de La Palma es de dónde viene exactamente el magma que sale por las bocas del volcán. Otra es si brota instantáneamente o tarda en salir millones de años. Los vulcanólogos piensan que bajo las Canarias hay un punto caliente, un depósito de magma a muy alta temperatura que continuamente busca la forma de salir a la superficie, produciendo terremotos y abombando la superficie de las islas hasta que la resquebraja. Es el mismo tipo de vulcanismo que creó el archipiélago de Hawái, en EE UU. En cualquier caso, la teoría del punto caliente es controvertida porque por sí sola no puede explicar por completo todo el vulcanismo de Canarias, por ejemplo las erupciones en islas viejas como Lanzarote en tiempos relativamente recientes.

“En el punto caliente el magma está a unos 200 grados más, lo que le hace más boyante”, detalla Carracedo. “Es como si empujas un balón al fondo de una piscina y sale disparado hacia la superficie. Es el proceso que ha creado todas las Canarias y aún continúa. Con toda seguridad van a surgir nuevas islas siempre hacia el oeste, pero no lo veremos ninguno, porque sucederá dentro de millones de años”, explica el vulcanólogo. Del mismo modo, las islas más viejas, Fuerteventura y Lanzarote están desapareciendo poco a poco por la erosión y acabarán desapareciendo bajo el mar.

Muchas de estas islas sumergidas fueron descubiertas hace apenas unos años por el equipo de Somoza. La forma de alguna de ellas es casi idéntica a las Canarias actuales, como si fueran un ensayo previo, “unas pre-Canarias”, explica el geólogo del IGME.

Este científico ha liderado varias expediciones para estudiar estas montañas submarinas, tanto las ya conocidas como otras nuevas bautizadas por su equipo: Drago, Bimbache, Ico, Pelicar, Malpaso, Tortuga, Las Abuelas.

Los volcanes de las Canarias son fundamentales para que España pueda expandir sus fronteras marinas. Las investigaciones del equipo de Somoza sustentan una petición oficial a la ONU que sostiene que algunas de las islas sumergidas son parte de las Canarias y por tanto debe ampliarse la zona económica exclusiva que otorga derechos especiales a nuestro país sobre esas aguas. Si la propuesta es aprobada, se podría ganar un territorio marino equivalente a la mitad de la España continental, según los responsables del proyecto.

“Si parte de la isla se derrumba y cae al mar, se trata de una prolongación natural del terreno emergido, con lo que formaría parte de las fronteras españolas”, detalla Somoza. Esto sucede con los escombros que alfombran el fondo marino cerca de El Hierro y que podrían aumentar la zona económica exclusiva en 60 millas a la redonda. Como explica Somoza, “otra forma de crecer es que emerja una nueva isla, como casi sucedió en 2011 tras la erupción volcánica submarina de El Hierro. Se quedó a solo 80 metros de la superficie. Si hubiera emergido, este sería el nuevo límite territorial de El Hierro”, añade. Somoza reconoce que si el delta del volcán Cabeza de Vaca sigue ceciendo y rebasa a los creados por las erupciones pasadas, se ampliarán las fronteras de España.

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