Cuando decir amigo es decir ARCHI, viña y mujer

Por Ferran Martínez-Aira

Joan Manuel Serrat escribió un hermoso poema DECIR AMIGO que luego versionó con su guitarra pensando en personas como Archi Seara (Zarracós, 8-10-1944) Decir amigo es decir juegos, escuela, calle y niñez. Gorriones presos de un mismo viento tras un olor de mujer. Decir amigo es decir vino, guitarra, trago y canción furcias y broncas. Y en Los Tres Pinos una novia pa’ los dos…

Durante la vendimia de este pasado sábado en Arbeca, donde Archi ha establecido su cuartel general cosechandos excelentes caldos producidos por sus cuidadas viñas, afloraron en mi mente decenas de recuerdos compartidos con Archi durante dos décadas. Más de cuatro años sin vernos. Sin embaego, nuestra amistad ha madurado como los racimos cargaditos de uvas y más cuando han pintado bastos en nuestras vidas. Ahí quedan las impagables sobremesas en su restaurante Celler de l’Avi de la Gran Vía barcelonesa, donde acudíamos por políticos, periodistas, deportistas… con la excusa de que El Celler de l’Avi era una de las 1.500 Peñas Barcelonistas. Archi, la cuenta por favor. Bueno Ferran pero somos o no somos amigos. Manos que no dais que esperais.

El empresario Jordi Roche, expresidente del Girona y de la Federació Catalana de Futbol, después de zamparse dos exquisitas piezas de ese cordero al horno que solo guisa Archi, soltó que mi amigo debía ser una persona muy inteligente porque hablaba poco y lo controlaba todo. No le faltaba razón al que estuvo a punto de presentarse a las últimas elecciones del Barça. Menos mal que se retiró a tiempo, tal vez por la misma intuición que siempre atesora el bueno de Archi.

Los cocidos de Archi triunfaron en los hoteles regentados por Roche. Del Atrium Palace, con Paco Lara de director al Apsis de Bagneres de Luchon con el balnerario en pleno rendido a los platos que presentó Archi en territorio galo. Espléndidos ágapes cocinados por el hijo de la señora Rosa, su maestra en los fogones.

Archi dejó su Galicia natal para probar fortuna en la Ciudad Condal. Su inteligencia le permitió abrirse camino en distintos frentes: la Hispano Olivetti, si era necesario ejercer de taxista o regentar hasta catorcer negocios de hostelería. Generoso, conquistador de corazones, representados en la vendimia por su amiga Carme, la guapa pintora de Torelló que se mudó a Montesquiu sin abandonar Osona donde Archi, como en otras grandes plazas, ha salido a hombros como los mejores espadas.

Gracias a Joan Manuel Serrat por dejarme cambiar la letra: Decir amigo es decir ARCHI, viña y mujer.

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